"Mucha gente preferiría morir antes que pensar. De hecho, lo hacen" Bertrand Russell.

domingo, 6 de abril de 2014

La vulgar estafa de la teología

"Si los logros de los científicos fueran eliminados mañana, no habría más médicos, solo médicos brujos, ni transportes más rápidos que los caballos, ni computadoras, ni libros impresos, ni agricultura más avanzada que la de subsistencia.
Si todos los logros de los teólogos fueran eliminados mañana, ¿notaría alguien la diferencia?
Incluso los malos logros de los científicos, las bombas y los barcos balleneros guiados por sonar, funcionan. Los logros de los teólogos no hacen nada, no afectan a nada, ni significan nada"

Richard Dawkins.



Adelantándome a la lectura del nuevo número de la colección ¡Vaya Timo! de Laetoli, dejemos la vaguedad del concepto de mamerto para meternos con una "disciplina académica" entera: la teología ha sido una disciplina respetada y resguardada por universidades y conventos durante siglos; se han creado institutos, gastado toneladas de tinta y cientos de intelectualoides que se ponen a "reflexionar" (ejem, ejem especular, ejem, ejem) sobre qué desea que sepamos o no un dios específico, recibiendo financiamiento ya sea por el sector público o privado. Soy de los que piensan que esto tiene que acabar.

Ya bien lo decía Jorge Luis Borges: "Creo en la teología como literatura fantástica. Es la perfección del género..." pero más allá, la teología no tiene nada a su favor. Tal vez usted piense que estoy siendo muy extremista, o que las mismas críticas hechas de hombres de paja hacia la filosofía ahora las utilizo para la teología, pero la verdad no es lo mismo; permítame explicar por qué. No creo estar llegando a un extremismo irracional, por el hecho que cualquiera puede pensar y cuestionarse: ¿para qué sirve crear un edificio de especulaciones (y luego hacerlos pasar por conocimientos) sobre un punto del que, para empezar, no se ha demostrado siquiera que existe? Y más allá de eso ¿tiene sentido "estudiar" algo que  no puede ser conocido (no es ningún secreto que los dioses y las entidades espirituales no pueden ser estudiadas de forma directa)? No veo extremismo alguno cuando respondo con un rotundo no a estas cuestiones.


Hasta aquí hemos hablado de la utilidad de la teología en términos epistemológicos y culturales (o sea, qué tiene que aportar esta disciplina al conocimiento o a la sociedad en general). ¿Podría ser que tiene algún otro tipo de aporte? Desde un punto de vista histórico, podemos responder que sí. La teología, como disciplina, nace en la Europa medieval, reconociéndola como "la ciencia que estudia la revelación divina" (aclarando: el concepto de ciencia se refiere a la definición clásica o aristotélica, no a la definición actual de ciencia). Entendiendo esto, parece obvia su importancia a la hora de formar un cuerpo formalizado de supuestos conocimientos y reflexiones que justificaban una serie de creencias para legitimar a la iglesia, y de paso, lo que ésta afirmaba.

Fue a partir del debate teológico que se determinó que las creencias en la absolución, la transubstanciación, el purgatorio, el pecado original, el culto a la virgen María y la santa Trinidad, iban a ser parte de la doctrina católica como dogmas de fe, o sea, verdades incuestionables. Además de estas supersticiones, también se dio pie "argumental" a ideas nocivas como el machismo, la idea de una autoridad incuestionable (pues toda autoridad es puesta por Dios, así que ¿quiénes somos nosotros al cuestionar sus planes? A Hitler le gusta esta idea), el combate al paganismo y la herejía, el patriarcado, el derecho natural... En fin, vemos que la teología sí tuvo aporte político e ideológico, ahora resta preguntarnos si este realmente fue bueno. Creo que comprenderán por qué pienso que no, ¿verdad?

"La teología es algo así como un conjunto de cuentos fantásticos, que pueden ser muy bellos e interesantes pero no son reales. Proceden de la imaginación de quienes los narran, no de una investigación rigurosa de la realidad. Las enseñanzas de la teología son inventos (muy ingeniosos, por lo demás) que no se refieren a algo real. La teología está mucho más cerca de la literatura fantástica o la ciencia ficción que de la filosofía o la ciencia", escribe Gabriel Andrade, doctor en Ciencias Humanas de la Universidad del Zulia, Venezuela, y autor (entre otras obras) de La teología ¡Vaya Timo!, el siguiente número de la colección de Laetoli. 

La teología no se basa en la observación ni el conocimiento científico, tampoco analiza de forma crítica sus postulados. Parte de dogmas ya establecidos que no cuestiona, y sobre los cuales construye un edificio elegante pero carente de contenido real. Si ha servido para algo es para justificar creencias irracionales y para ponerles a éstas el saco de respeto por ser un trabajo "académico." Tal vez en la Edad Media esto era permisible debido a la censura de pensamiento, el desarrollo pobre del conocimiento científico y el estudio acrítico de la filosofía clásica permitido solo aquellos que estudiaban en conventos, pero hoy por hoy, la teología no tiene (o no debería tener) lugar ni respeto académico, sencillamente porque no lo merece. La teología, igual que otro montón de tonterías milenarias, es una disciplina hada de los dientes, no una disciplina real. Y es justamente por esas razones el que sea vergonzoso saber de la existencia de tantos institutos de prestigio brindando licenciaturas, maestrías y doctorados en teología.

Por si aun no queda claro el asunto, Andrade nos recuerda que "más allá de esa creencia genérica en la existencia de Dios, la teología es meramente especulativa y, como tal, no merece respeto académico. La teología estudia los ángeles, los demonios, la gracia, el Espíritu Santo, la resurrección, el alma, el apocalipsis. Nada de esto merece un lugar en la universidad, como tampoco merece un espacio académico el estudio del yeti, el chupacabras, las energías espirituales o las auras. Es hora de decir que la teología consta de supercherías que están al mismo nivel que otros timos. La universidad es un espacio para la discusión racional, y en ella no encaja la discusión de doctrinas aceptadas sobre la base de la autoridad y la fe".

Véase más: Theology, entrada de la RationalWiki; The Emptiness of Theology, artículo de Richard Dawkins; La teología ¡Vaya Timo! de Gabriel Andrade, Laetoli, 2014.

1 comentario:

  1. Excelente articulo, muy bueno. No sólo la redacción es impecable, el contenido es cierto. La teología es una estafa.

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